Durante años puse el trabajo por delante de mi hijo, Víctor. No me di cuenta a tiempo. Me di cuenta tarde,
cuando ese tiempo ya no volvía.
Seguía el programa completo: trabaja duro, no mires atrás, acumula. Funcionaba. Hasta que vi que por el
camino me había perdido a mí mismo.
Tampoco fui siempre el jefe que me habría gustado tener. Durante un tiempo mandé con el dedo. Control,
favoritos, poco mérito. Hasta que alguien de mi equipo me preguntó:
“¿Y los tuyos?
¿Cuáles son tus objetivos?”
Esa pregunta me cambió la forma de dirigir. No hubo una revelación de un día para otro. Hubo ensayo, error
y bastantes años.
Tuve mi propio negocio de aparatología médica, con expansión a Italia, Portugal, Marruecos, China y Estados
Unidos. Después dirigí equipos comerciales en seguros durante más de una década, hasta director territorial.
Desde 2018 acompaño a directivos y dueños de empresa como coach y mentor.
Hoy ayudo a dueños de pyme a salir de donde yo estuve.